La enseñanza escrita de un abusador sexual confeso: El Padre Alfonso Pedrajas
P. Javier Olivera Ravasi, SE
¿Quién fue Alfonso Pedrajas?
Alfonso Pedrajas Moreno (1943-2009), conocido como “Padre Pica”, fue un sacerdote jesuita español que desarrolló buena parte de su ministerio en Bolivia y ocupó cargos de responsabilidad en la educación y formación de jóvenes. Después de padecer un cáncer y morir, salió a la luz un diario autobiográfico, Historia, en el que reconoció haber abusado sexualmente de decenas de menores durante décadas. Su propio cálculo llegó a formularse como “¿a 85?”.[1]
Nunca fue detenido ni procesado por esos crímenes.
El dato que vuelve singular este caso es que Pedrajas era también homosexual y, en sus últimos años, mantuvo una relación homosexual adulta. Al mismo tiempo, publicó en 2008 un manual de pastoral vocacional, ¿Llamados y elegidos? La atenta tarea de la pastoral vocacional, en el que trató expresamente acerca de la homosexualidad, celibato, represión sexual, sublimación, compulsión y formación para el sacerdocio.[2]
El libro estaba escandalosamente descargable hasta el pasado jueves 10 de Septiembre, en el Centro Virtual de Pedagogía Ignaciana, perteneciente a la Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina y el Caribe (CPAL).
Sus propias palabras permiten reconstruir cómo él mismo situaba homosexualidad, pedofilia, afectividad, compulsión y necesidad de cariño dentro de un mismo relato psicosexual.[3]
Pedrajas conocía perfectamente la doctrina de la Iglesia
En su manual Pedrajas reproduce la Instrucción de la Congregación para la Educación Católica de 2005, aprobada por Benedicto XVI. Cita el criterio según el cual “la Iglesia […] no puede admitir al Seminario y a las Órdenes Sagradas a quienes practican la homosexualidad, presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas o sostienen la así llamada cultura gay”. La norma oficial añade que, si se trata de tendencias transitorias, deben haber sido claramente superadas al menos tres años antes de la ordenación diaconal.[4]
Además, el Rescriptum ex audientia de 2008, también de tiempos de Benedicto XVI, aclaró que esas disposiciones valían también para las casas de formación de institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica. Por tanto, Pedrajas escribía su manual en un momento en que el criterio romano acababa de ser reafirmado y extendido expresamente a ese ámbito.[5]
Una categoría propia: homosexualidad “normal” o “no patológica”
Inmediatamente después de citar la norma romana, Pedrajas introduce una distinción propia. Afirma que “la homosexualidad” ha dejado de concebirse científicamente como “fenómeno anormal” y que “lo patológico reside en el nivel del trauma provocado y no necesariamente en la tendencia como tal”. Luego distingue expresamente entre “la tendencia homosexual llamémosla normal” y “la patología homosexual compulsiva”.[6]
El punto de mayor contraste con la norma romana aparece cuando Pedrajas agrega que esa “tendencia homosexual normal” “no me parece absolutamente idéntica a la tendencia profundamente arraigada de la que habla la CEC”. Con ello intenta abrir una categoría intermedia: una homosexualidad que puede ser estable y, sin embargo, no patológica ni necesariamente excluyente de la vocación.[7]
O sea, puede uno tener una vida sexual “activa” (o pasiva, con perdón de la metáfora) y que esto no sea problema alguno.
“Un sujeto apto para la vida religiosa”
Pedrajas no se limita a pedir respeto para personas homosexuales. Afirma positivamente que “hay sacerdotes diocesanos, religiosos y religiosas con esta tendencia que viven su misión de manera elegante y meritoria” y que ese porcentaje sería “más alto de lo que uno se imagina”.[8]
Bajo el título “La homosexualidad y la vocación religiosa” escribe: “El caso de la tendencia homosexual no patológica no sería, en principio, problema para la vocación”. Añade que no se excluiría al candidato simplemente por razón de esa orientación y que, si ha integrado su sexualidad y puede “sublimar sus afectos e instintos”, sería “un sujeto apto para la vida religiosa”.[9]
La puerta del seminario
Pedrajas extiende expresamente ese criterio al seminario:
“Cuando un examen psicológico sugiere que no hay rasgos verdaderamente compulsivos o patológicos, y no es probable que la persona contraiga hábitos de comportamiento homosexual, no tiene necesariamente que negársele la entrada a un seminario o familia religiosa”. El criterio decisivo deja de ser la existencia de una tendencia profundamente arraigada y pasa a ser su carácter patológico, compulsivo o conductualmente incontrolable.[10]
O sea, si vive su homosexualidad sin que sea “patológico” y lo puede controlar, no pasa nada…
Ese razonamiento contrasta con la Instrucción de 2005, que no establece como criterio la presencia de psicopatología, sino que excluye a quienes practican la homosexualidad, presentan tendencias profundamente arraigadas o sostienen la llamada cultura gay; sólo trata de modo distinto las tendencias transitorias ya superadas.[11]
“Más vale un homosexual sano que un heterosexual neurótico” (lo dice un pederasta confeso…)
La “lógica” de Pedrajas aparece todavía con mayor claridad cuando escribe que, ante dos únicas alternativas, “un buen religioso debería parecerse más a un homosexual célibe que a un solterón heterosexual célibe”. A continuación reproduce aprobatoriamente la fórmula: “Más vale un homosexual sano que un heterosexual neurótico”.[12]
Es la confesión de un bujarrón perverso que confesó haber abusado de 85 niños varones, por si quieren anotar.
Aceptar la orientación “sin culpa ni vergüenza”
En la Ficha 103, dedicada a la formación para el celibato, Pedrajas parte de que en seminarios y casas de formación hay candidatos heterosexuales, homosexuales y bisexuales. El desafío formativo consistiría en que el joven “asuma su propia orientación sin culpa ni vergüenza” y aprenda a canalizar la conducta sexual “sin caer en la represión ni en síntomas obsesivo-compulsivos”.[13]
El ideal que propone es una persona capaz de “aceptar y dirigir su sexualidad en una forma saludable y feliz”, añadiendo que esto sería verdadero para todos los candidatos, “sea cual sea su orientación”.[14]
El contraste con la doctrina moral sobre los actos homosexuales
Pedrajas conoce perfectamente el juicio oficial de la Iglesia: el Catecismo, n. 2357 enseña que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados, contrarios a la ley natural y que no pueden ser aprobados en ningún caso.[15]
Pedrajas, sin embargo, critica ese lenguaje. Al citar expresiones como “depravaciones graves”, “intrínsecamente desordenados” y “contrarios a la ley natural”, habla de un “injustificado juicio” y de un “lamentable vacío”.[16]
Claro: “injustificado y vacío” porque él se encargaría de justificar y llenar con sus acciones.

Las relaciones homosexuales consentidas con niños
En el estudio académico de Fernando M. González sobre el diario Historia reproduce una anotación especialmente significativa. Según lo que Pedrajas dejó escrito, él seguía los consejos de su propio psicólogo que le decía que “lo más importante no es el tema sexual (homosexual, ni pedofilia), sino la necesidad de ternura y cariño” proponiendo que hay que distinguir entre “abusos y relaciones sexuales consentidas”.[17] (lo mismo que plantean los pro-pederastas hoy, por cierto).
Es decir: se auto-comprendía su “debilidad” en las que iban de homosexualidad a pedofilia/necesidad de ternura/relaciones consentidas y abusos.[18]
En otra anotación, Pedrajas escribe: “Esta necesidad de ser amado, me llevó años atrás a buscar cariño donde no era conveniente”.[19]
Obviamente, la culpa la tienen siempre los otros por eso, al hablar del célibe homosexual, Pedrajas incorpora la idea de que el problema central consiste en “la necesidad de amar y ser amado, el deseo de amistad e intimidad”. Una explicación que aparece en su diario aplicada a su propia historia sexual reaparece, por tanto, en la teoría formativa del manual.[20]
Pedrajas sostiene en el manual que “en la tradición católica hay una historia de dualismo y represión con relación a la sexualidad que todavía no está superada”. Inmediatamente relaciona esa observación con los escándalos pederastas, que revelarían sacerdotes “anclados en etapas de pubertad o adolescencia”.[21]
Su formulación siguiente es especialmente llamativa a la luz de su biografía: “En vez de culpar a las personas, es importante cuestionarnos cómo la institución no ofreció mayores posibilidades de educación y crecimiento personal”. El hombre que escribió esa explicación era él mismo un abusador serial y había hablado de su problemática con superiores.[22]
Es decir: él pasa de ser victimario, a víctima…
La teoría del homosexual integrado y el homosexual compulsivo
El esquema de Pedrajas parece dividir dos situaciones. Por un lado, un homosexual “sano” que acepta su orientación y, por otro, una sexualidad homosexual “compulsiva”. Él mismo, abusador, afirma que ciertas experiencias traumáticas pueden generar “comportamientos compulsivos u obsesivos” y que “aquí es donde el hecho homosexual tiene características patológicas”.[23]
Leyendo tanto el diario personal de Pedrajas como el “manual” que escribió para la Compañía de Jesús, puede reconstruirse la siguiente secuencia en su propia historia: orientación homosexual vivida conflictivamente → represión religiosa → intensa necesidad de ternura y de ser amado → fracaso de la integración o sublimación → compulsividad y búsqueda clandestina de satisfacción sexual → abuso de menores. Y todo esto en base a sus propios escritos.
Su propio diario reúne dentro de un mismo problema, homosexualidad, pedofilia y necesidad afectiva.
Es decir: un sacerdote homosexual que había abusado durante décadas de menores publicó poco antes de morir un manual en el cual defendía que una homosexualidad “no patológica” podía ser compatible con la vocación, que el candidato debía aceptar su orientación “sin culpa ni vergüenza”, que un homosexual podía ser un sujeto apto para la vida religiosa y que la pederastia clerical debía analizarse también a la luz de la represión y de deficiencias de la formación institucional.[24]
Le dejamos aquí entonces, los versos del gran Francisco de Quevedo para, en recuerdo de su paso por esta tierra.
A UN BUJARRÓN
Epitafio
Aquí yace Misser de la Florida,
y dicen que le hizo buen provecho
a Satanás su vida.
Ningún coño le vio jamás arrecho.
De Herodes fue enemigo, y de sus gentes,
no porque degolló los inocentes,
mas porque, siendo niños, y tan bellos,
los mandó degollar, y no jodellos,
pues tanto amó los niños, y de suerte
(inmenso bujarrón hasta la muerte)
que si él en Babilonia se hallara,
por los tres niños en el horno entrara.
¡Oh tú, cualquiera cosa que seas,
pues por su sepultura te paseas,
o niño o sabandija,
o perro o lagartija,
o mico o gallo o mulo,
o sierpe o animal que tengas cosa
que de mil leguas se parezca a culo:
guárdate del varón que aquí reposa,
que tras un rabo, bujarrón profundo,
si le dejan, vendrá del otro mundo!
No en tormentos eternos
condenaron su alma a los infiernos;
mas los infiernos fueron condenados
a que tengan su alma y sus pecados.
Pero si honrar pretendes su memoria,
di que goce de mierda, y no de gloria;
y pues tanta lisonja se le hace,
di: «Requiescat in culo, mas no in pace.»
P. Javier Olivera Ravasi, SE
Fuentes principales
- El País, “Los jesuitas difundieron un manual vocacional escrito por un pederasta…” (11 de septiembre de 2026).
- Alfonso Pedrajas Moreno, ¿Llamados y elegidos? La atenta tarea de la pastoral vocacional Verbo Divino, 2008 2008, especialmente Fichas 99-103.
- Fernando M. González, “El secreto en la despensa. Diario de un misionero jesuita”, Secuencia (2025).
- El País, “Diario de un cura pederasta” (30 de abril de 2023).
- Congregación para la Educación Católica, Instrucción sobre los criterios de discernimiento vocacional… (2005).
- Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2357-2359.
- https://quenotelacuenten.org/2021/10/06/la-estadistica-es-la-estadistica-el-informe-sauve-80-de-abusos-sexuales-en-la-iglesia-fueron-homosexuales/
[1] El País, “Diario de un cura pederasta”, 30 de abril de 2023. El reportaje reconstruye el diario Historia y reproduce la estimación de Pedrajas sobre el número de víctimas (“¿a 85?”). https://elpais.com/sociedad/2023-04-30/diario-de-un-cura-pederasta.html
[2] Fernando M. González, “El secreto en la despensa. Diario de un misionero jesuita”, Secuencia. Revista de Historia y Ciencias Sociales (2025), estudio basado en el diario Historia y en testimonios vinculados a Pedrajas. https://secuencia.mora.edu.mx/Secuencia/article/view/2444/2905; Alfonso Pedrajas Moreno, ¿Llamados o elegidos? La atenta tarea de la pastoral vocacional (2008).
[3] La formulación causal es una hipótesis interpretativa de este borrador. El entrecruzamiento autobiográfico de homosexualidad, pedofilia, afectividad y necesidad de cariño se apoya en González, “El secreto en la despensa”, y en El País, “Diario de un cura pederasta”.
[4] Congregación para la Educación Católica, Instrucción sobre los criterios de discernimiento vocacional en relación con las personas de tendencias homosexuales antes de su admisión al seminario y a las órdenes sagradas, 4 de noviembre de 2005, n. 2. https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/ccatheduc/documents/rc_con_ccatheduc_doc_20051104_istruzione_sp.html; Pedrajas, ¿Llamados o elegidos?, Ficha 99, p. impresa 251 (PDF p. 252).
[5] Secretaría de Estado, Rescriptum ex audientia, 8 de abril de 2008: la Instrucción de 2005 se aplica también a las casas de formación de institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica. https://www.vatican.va/roman_curia/secretariat_state/card-bertone/2008/documents/rc_seg-st_20080408_rescriptum-ex-audientia_sp.html
[6] Pedrajas, ¿Llamados o elegidos?, Ficha 99, p. impresa 251 (PDF p. 252): distingue entre una tendencia homosexual “normal” y una “patología homosexual compulsiva”, y afirma que lo patológico reside en el trauma, no necesariamente en la tendencia. Véase también El País, 11 de septiembre de 2026. https://elpais.com/sociedad/2026-09-11/los-jesuitas-difundieron-un-manual-vocacional-escrito-por-un-pederasta-todos-llevamos-heridas-en-el-desarrollo-psicosexual.html
[7] Pedrajas, ¿Llamados o elegidos?, Ficha 99, p. impresa 251 (PDF p. 252): “que no me parece absolutamente idéntica a la tendencia profundamente arraigada de la que habla la CEC”.
[8] Pedrajas, ¿Llamados o elegidos?, Ficha 101, p. impresa 254 (PDF p. 255): “Es un hecho manifiesto que hay sacerdotes diocesanos, religiosos y religiosas con esta tendencia que viven su misión de manera elegante y meritoria. El porcentaje es más alto de lo que uno se imagina.”
[9] Pedrajas, ¿Llamados o elegidos?, Ficha 101, p. impresa 254 (PDF p. 255), apartado “La homosexualidad y la vocación religiosa”.
[10] Pedrajas, ¿Llamados o elegidos?, Ficha 101, p. impresa 254 (PDF p. 255): admite la posibilidad de ingreso al seminario o a una familia religiosa cuando no haya rasgos compulsivos o patológicos ni probabilidad de adquirir hábitos homosexuales.
[11] Congregación para la Educación Católica, Instrucción de 2005, n. 2. El criterio del documento es “practican la homosexualidad”, “tendencias homosexuales profundamente arraigadas” o apoyo a la “cultura gay”; las tendencias transitorias deben estar superadas al menos tres años antes del diaconado. https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/ccatheduc/documents/rc_con_ccatheduc_doc_20051104_istruzione_sp.html
[12] Pedrajas, ¿Llamados o elegidos?, Ficha 102, p. impresa 257 (PDF p. 258): “un buen religioso debería parecerse más a un homosexual célibe que a un solterón heterosexual célibe” y cita “Más vale un homosexual sano que un heterosexual neurótico”.
[13] Pedrajas, ¿Llamados o elegidos?, Ficha 103, p. impresa 258 (PDF p. 259): “El joven debe asumir su propia orientación sin culpa ni vergüenza” y canalizar su conducta sin represión ni síntomas obsesivo-compulsivos.
[14] Pedrajas, ¿Llamados o elegidos?, Ficha 103, pp. impresas 258-259 (PDF pp. 259-260): la formación debe ayudar a aceptar y dirigir la sexualidad de forma “saludable y feliz”, “sea cual sea su orientación”.
[15] Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2357-2359. El n. 2357 califica los actos homosexuales como “intrínsecamente desordenados”, contrarios a la ley natural y afirma que “no pueden recibir aprobación en ningún caso”. https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p3s2c2a6_sp.html
[16] Pedrajas, ¿Llamados o elegidos?, Ficha 100, p. impresa 253 (PDF p. 254): al comentar el n. 2357 del Catecismo habla de un “injustificado juicio” y de un “lamentable vacío”. Véase también El País, 11 de septiembre de 2026. https://elpais.com/sociedad/2026-09-11/los-jesuitas-difundieron-un-manual-vocacional-escrito-por-un-pederasta-todos-llevamos-heridas-en-el-desarrollo-psicosexual.html
[17] Fernando M. González, “El secreto en la despensa. Diario de un misionero jesuita”, Secuencia (2025), pasajes sobre el tratamiento psicológico de Pedrajas y su propia transcripción de lo que habría dicho el consejero. https://secuencia.mora.edu.mx/Secuencia/article/view/2444/2905
[18] Ibíd. La atribución al psicólogo depende del relato autobiográfico de Pedrajas; no constituye una transcripción independiente de una sesión clínica.
[19] González, “El secreto en la despensa”, pasaje del diario en el que Pedrajas escribe: “Esta necesidad de ser amado, me llevó años atrás a buscar cariño donde no era conveniente”. https://secuencia.mora.edu.mx/Secuencia/article/view/2444/2905
[20] Pedrajas, ¿Llamados o elegidos?, Ficha 102, p. impresa 257 (PDF p. 258): “la necesidad de amar y ser amado, el deseo de amistad e intimidad”.
[21] Pedrajas, ¿Llamados o elegidos?, Ficha 100, pp. impresas 252-253 (PDF pp. 253-254): “En la tradición católica hay una historia de dualismo y represión con relación a la sexualidad que todavía no está superada” y referencia inmediata a escándalos pederastas.
[22] Pedrajas, ¿Llamados o elegidos?, Ficha 100, pp. impresas 252-253 (PDF pp. 253-254): “En vez de culpar a las personas, es importante cuestionarnos cómo la institución no ofreció mayores posibilidades de educación y crecimiento personal…”. El País, 11 de septiembre de 2026, destaca este contraste biográfico. https://elpais.com/sociedad/2026-09-11/los-jesuitas-difundieron-un-manual-vocacional-escrito-por-un-pederasta-todos-llevamos-heridas-en-el-desarrollo-psicosexual.html
[23] Pedrajas, ¿Llamados o elegidos?, Ficha 99, p. impresa 251 (PDF p. 252): experiencias traumáticas pueden producir comportamientos “compulsivos u obsesivos”, momento en que, según Pedrajas, el hecho homosexual adquiere características patológicas.
[24] Síntesis de Pedrajas, ¿Llamados o elegidos?, Fichas 99-103; González, “El secreto en la despensa”; El País, “Diario de un cura pederasta” (2023) y “Los jesuitas difundieron un manual vocacional…” (2026).
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